En esta vivienda del barrio de Moratalaz uno de los aspectos más importantes para los propietarios era el tiempo que pasaban en la cocina. Acostumbrados a recibir gente y cocinar juntos, debía ser un espacio funcional, con capacidad de almacenaje y en el que se sintieran a gusto. Para ellos la estética era muy importante, y eligieron un atrevido alicatado verde destonificado combinado con una encimera veteada que aportó mucha personalidad al espacio. Los muebles de cocina blancos hacen que en conjunto el espacio se perciba con amplitud y luminosidad, características importantes ya que la cocina quedaba conectada visualmente con el salón.
Para el resto de la vivienda mantuvieron una línea estética, sobria y elegante. En el baño, utilizamos el mismo alicatado para todas las superficies, destacamos las líneas e hicimos los contrastes con detalles en negro como los perfiles y la grifería.
En el salón separamos la entrada a la vivienda de la zona de comedor con una palillería en tono nogal con una ligera inclinación que protege de las vistas directas desde la entrada. La zona de comedor queda definida por este elemento y por el papel pintado en imitación textil en tonos marrones a juego con la palillería.
Fans absolutos de la iluminación indirecta, la vivienda tiene varios detalles de iluminación led, como la parte inferior del mueble de salón que sin luz exterior define un ambiente cálido y acogedor.
58m2 de vivienda
820€/M2
Redistribución parcial
Baños completos y Cocina
Mobiliario de Baños y cocina
Carpintería exterior
Carpintería interior
Fontanería y Calefacción
Electricidad